Estamos en un momento crítico, la
diversidad en prácticas sexuales y en las interacciones de amistad con
beneficios están creciendo. Cada día hay una etiqueta más: sugar baby, sugar
daddy, sugar sister, sugar, sugar, sugar…
Ante todo, posicionarme: Respeto a
todas aquellas prácticas e interacciones de corte sexual siempre que sean
llevadas a cabo por las personas involucradas con total voluntad.
Como sexóloga no es mi cometido dar moralinas, ni tampoco reprimendas. Mi
cometido es que todo el mundo sepa las ventajas y desventajas y en definitiva,
dar información en lo referido a acciones relacionadas con el sexo, la
sexualidad y la erótica. Por ello, vayamos al grano, aunque a lo largo de todo
el texto me voy a referir en femenino hacia las/los sugar babies, dejar claro
que soy consciente de que también existen sugar babies de sexo masculino, pero
que estos, a día de hoy, en el panorama español no se hacen tan visibles en
páginas web de moda, como puede ser, por ejemplo, www.seekingarrangement.com,
por ello, para facilitar la lectura hablaré en femenino hacia este colectivo.
A muchas chicas les gusta que las
mimen, a otras los hombres poderosos, los mayores (que sí, como dice la
canción, a ella le gustan mayores…). También algunas chicas no quieren nada
serio y ven este tipo de relaciones como idílicas para su modo de vida.
Si haces una pequeña búsqueda en
google encontrarás a un montón de sugar babies, especialmente norteamericanas,
las cuales cuentan como sus sugar daddies (desde ahora SDs), les han hecho
regalazos, les han pagado el alquiler, súper vacaciones… Pero, como todos
sabemos, no es lo mismo el panorama americano, que el panorama español, en
ningún aspecto.
En España, tener una sugar baby (desde
ahora SB), no está enraizado en la cultura, al menos no de forma popular. Lo
normalizado es que aquellos hombres con un mayor estatus socioeconómico
demanden servicios de prostitución de lujo. Estos grandes empresarios, debido a
la cultura en la que están inmersos, muy probablemente desconocen qué es eso de
una SB y las confundan con escorts. Por otro lado, no podemos comparar la
economía española con la americana, así como tampoco el hábito de “gastar a lo
loco”. Con todo esto, queda claro, que los SDs de nacionalidad española, se van
a diferenciar muchísimo de aquellos que narran estas chicas americanas (de
forma generalizada, seguro que hay algunos que sí se parecen a ellos, pero
probablemente sean los menos).
Aclarar también que, todo esto no
quiere decir que los SDs de otros países sean siempre mejores que los
españoles, ni tampoco que todos ellos sepan correctamente qué es una SB y como
tratarla.
Habiendo hecho un breve resumen
del panorama general, personalmente resaltaría que éstas son las desventajas
que se encontraría una sugar baby:
1.
Tu
anonimato se puede ver afectado. Las ciudades españolas no son Manhattan, e
incluso en Manhattan, el mundo es un pañuelo y siempre alguien te pueden
reconocer. Por ello, es importante que si te has planteado ser una SB y tu privacidad
te es importante, no muestres a cualquier persona tus fotos. Tampoco deberías
compartir tus fotos si el SD interesado no lo ha hecho o directamente no tiene,
toda relación tiene que ser un win-win. Tampoco sería buena idea que pusieras
fotos que también tuvieras publicadas en otras redes sociales, como Instagram,
porque por una búsqueda de imagen te podrían encontrar. Si te da igual que te
reconozcan, pasando en quinta.
2.
Te pueden
tratar de forma despectiva. Tristemente muchos hombres por ganar unos
cuantos miles de euros al mes se creen los reyes del mambo. A esto quizás se le
sume su desconocimiento sobre qué es una relación SD/SB. Por lo tanto, es
sencillo que te encuentres mensajes del tipo: “Estoy por negocios una semana en
Sevilla y busco a mujeres guapas para pasarlo bien por las noches”. O también
te encuentres a señores que crean que una SB es una sumisa de cabo a rabo y se
te pongan “farrucos” cuando les comentes que el sitio que te han propuesto para
quedar te queda muy lejos o que a esa hora no puedes. Todo este tipo de
comentarios y cuasi-órdenes vienen, como ya he mencionado, del no saber en qué
consiste una relación SB/SD.
3.
Por norma
general los SD no son chicos monos (hablando desde la belleza hegemónica heteronormativa),
ni jóvenes y ni mucho menos solteros.
Es lógico, que,
si un hombre tiene chicas gratis, no va a buscar a chicas pagando, por lo que
no es raro encontrar “juguetes rotos”, hombres con carácter difícil, poco o
nada atractivos, hombres obsesionados con mujeres extremadamente jóvenes...
Problemas, no te vas a sentir nada cómoda interactuando con un hombre que no te
atrae, tampoco lidiando con una persona
con un carácter difícil y también te vas a sentir excluida cuando cumplas más de 23-25 años…
Por otro lado,
la mayoría de los hombres que entran en este tipo de páginas tienen más de 40
años, por lo que será fácil que encuentres a un señor de 60 buscando a chicas
de entre 18 y 23 años estrictamente y tu pienses… ¡A dónde vas con mantón de
manila!
En España, es
muy común encontrar a hombres casados, hombres que provienen de estatus de
clase media-alta que siguen con sus parejas con tal de guardar la apariencia de
familia perfecta. Sí, son esas familias de polito de rayas y chaleco acolchado
que se te sientan al lado en el restaurante y te amargan la comida al
escucharles pelear en silencio, pero que cuando se cruzan con sus vecinos o van
a casa de sus padres son “la familia perfecta”. Es muy normal, que estos hombres
acaben en este tipo de webs. Riesgo número uno, que su mujer o alguien del
entorno cercano os pille. Otro
riesgo, que el señor acabe proponiéndote quedar en habitaciones de hotel por horas y/o que le acompañes en alguno de sus viajes en el mejor de los casos.
4.
Y bueno, para rematar, también es muy probable
que te encuentres con SD ratas,
peseteros, rácanos, roñosos… En algún momento puede que sientas que estás
en un zoco, donde alguien intenta darle precio a tu cuerpo. En España, no es
habitual que un SD se preste a pagarte un alquiler o a comprarte un bolso de
una marca reconocida. Más bien todo ronda en torno a “cenas gratis y unos
vaqueros de Zara, pero sin pasarse que no soy rico, pero eso sí, a cambio de un
intercambio sexual”, volviendo a lo de antes, muchos hombres entran a estas
páginas, porque en páginas como Tinder, no se comen un torrao o no quieren que
sus parejas/amigos/conocidos les pillen. Otros simplemente, quieren una escort,
pero a precio barato, vendiéndote el Carpe Diem y que no quieren ataduras.
Con todo esto no quiero desalentar,
ni tampoco alentar a nadie. Simplemente quiero plasmar una realidad que
reflejan diferentes voces de personas que han estado y probablemente sigan
estando en este tipo de páginas. Seguro que hay SDs españoles que no son así, y
seguro que se podrá encontrar el testimonio de SB españolas que sí que hayan tenido
buenas experiencias, pero éstas no serán las más, sino las menos, a día de hoy.
Agradecer a las cuatro chicas que
decidieron hablarme de sus experiencias en este tipo de páginas.
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